Mérida, Méx., (Notimex).- Un huevo
cubierto de oro, la almohada que conoció los sueños de
la realeza zarista, un vestido tinto en sangre que data
del despertar de la Revolución Rusa, entre otras piezas
del mundo de encajes y oropel en que vivió el zar
Nicolás II, todavía pueden ser admiradas... pero aquí en
México.
El "Huevo del
Invierno Azul", creada en oro y plata con mil 753
zafiros en su exterior está valuado en varios millones
de dólares, se gana el lugar estelar entre la colección
de mas de 30 piezas confeccionadas por Carl Fabergé.
Esta obra excepcional que en su parte exterior luce un
árbol de la vida y adentro una réplica del Ave Fénix,
fue creada a petición del zar Nicolás II, como regalo
para su madre, y puede ser apreciada en esta ciudad del
Sureste de México.
Pocos se imaginan
que en esta tranquila ciudad, típica por sus artesanías
de henequén, el huipil que visten sus mujeres y su rica
comida condimentada, también se van a encontrar con uno
de los tesoros más sorprendentes de la Rusia zarista.
Obras originales de Fabergé, quien fuera joyero de la
corte imperial rusa y a quien se le recuerda por los
famosos y hermosos huevos de Pascua que diseñó, están
aquí, a la vista del espectador, reunidos en la
colección de Freddy Novelo.
Son unas dos mil
500 piezas originarias de la Rusia Imperial, que datan de la
época del medioevo y el mágico esplendor de los zares, algunas
consideradas tesoros de la historia de ese país y que fueron
heredadas por Charles Rockefeller a este yucateco, de 45 años de
edad. Títulos nobiliarios que entregó Catalina La Grande,
documentos conmemorativos de la coronación y proclamación del
zar Alejandro III, así como manuscritos de la duquesa Anastasia
que hoy lucen espectaculares, están incluidos.
Fue necesario un
trabajo extraordinario para restaurar fotografías de importante
valor histórico, como la última que se le tomó a la madre del
zar Nicolás II, Marie Feodorovna, antes de que dejara Rusia tras
el estallido de la revolución que acabó de tajo con el zarismo.
Pero el trabajo de reacondicionamiento y rescate que emprendió
la Fine Arts & Design Foundation Miami, creada por el propio
Novelo y su presidente el señor Christopher Clark, muestra ya
sus frutos en exposiciones montadas con fines filantrópicos.
En esta ocasión
sólo exhibe 200, como explica el propio Novelo, a quien
le llevó un buen tiempo asimilar la valía de esta
herencia que se considera la colección privada de
artículos del imperio ruso más grande e importante de
América Latina y que figura entre las primeras 10 en el
ranking mundial de Fabergé. "Fabergé, La Visita
del Zar" es el nombre que eligió para el montaje de la
exposición, que igual incluye un vaso de porcelana, otro
de sus favoritos, y que fue utilizado en la coronación
de Nicolás II.
Mil vasos se
prepararon para esa ocasión, todos de porcelana,
similares al que alberga esta exposición. Serían
regalados a la gente como parte de la ceremonia. Desde
las cuatro de la mañana del 21 de mayo de 1896 más de
medio millón de personas ya estaban formadas esperando
recibir uno de ellos. Tres horas después, a las
siete de la mañana, la fila superaba el millón de
personas, fue entonces cuando corrió el rumor que dentro
de uno de esos vasos de porcelana había una moneda de
oro. La versión fue suficiente para generar una
estampida humana que se avalanzó para conseguir uno. Muy
pocos lo lograron, pero tres mil obtuvieron la muerte.
Cuando el recién
coronado Zar se enteró, envió a recoger todos los vasos
y destruirlos, de ahí que el objeto que se exhibe tenga
un altísimo valor histórico, y que sea de las piezas
preferidas del coleccionista, luego del Huevo del
Invierno Azul. La colección que Novelo recibió
como herencia de su entrañable amigo Charles
Rockefeller, incluye también una almohada, la misma
sobre la cual descansó la duquesa Anastasia.
"Esa almohada
guarda pensamientos contrastantes, pues primero
compartía sueños sobre juegos, vacaciones con la abuela,
los hermosos vestidos, las suculentas comidas, y luego
la pesadilla de la revolución y la incertidumbre sobre
su destino", explica con vehemencia Novelo para
justificar su preferencia por ella. Y es que
Anastasia es uno de los personajes más conocidos y
fascinantes del mundo de los zares, pues le tocó ser
testigo de la caída del zarismo, tuvo una vida difícil,
pero al mismo tiempo extraordinaria, insiste.
Toda la exposición
está llena de objetos sorprendentes y, como éste, cada
uno tiene una historia además de su valor económico.
Cada uno refleja el oropel del mundo que se crearon los
zares, cuyo contraste con la miseria del pueblo ruso
colisionó hasta fusionarse para escribir la
convulsionada historia de un país.
LA AUTENTICIDAD Y EL VALOR HISTORICO
Novelo, hijo de
Enrique "Coqui" Navarro", conocido compositor yucateco,
conoció a Charles Rockefeller en 1984 en Europa, ahí
empezó una profunda amistad, pero nunca pensó Freddy que
ese sentimiento fraterno fuera tal para heredarle esta
colección que visitará Rusia por primera vez en febrero
de 2006. "Antes de ir a exhibir esta colección a
Rusia en el 2006, peritos de ese país deben enviarnos la
certificación de nuestra muestra por parte del
Ministerio de Cultura de Rusia, y con el aval de Tatiana
Mountain, experta valuadora a nivel mundial en la firma
Fabergé", explica.
Hace unos días,
cuando inauguró la exhibición en la blanca Mérida, el
embajador de Rusia en México, Valery Ivánovich Morozov
se mostró sorprendido por el misticismo que cada pieza
encierra. Pero hubo una que le interesó en
especial: un arete de la época del medioevo ruso, y
comentó que había cuatro similares en el Museo Hermitage
de ese país. Sabía que en territorio ruso se habían
encontrado cinco, pero faltaba uno. "El quinto es
el que está viendo", tuvo que decirle Novelo,
mostrándole también el libro "Los Tesoros más
Importantes de Rusia", hecho por peritos valuadores de
esa nación, en el que aparece la fotografía.
"!¿Cómo lo sacaron
de Rusia!?", exclamó sorprendido el diplomático. -le
aseguro que nosotros no lo sacamos, alguien lo sacó, fue
la respuesta de Novelo. Hay un vestido. Que se
cree perteneció a una de las familiares cercanas al zar
Nicolás II. Todavía muestra orgulloso los encajes y la
majestuosidad de las prendas de la realeza, pero también
es testigo de su fin: ahí están los orificios de los
perdigones disparados por los bolcheviques que los
fusilaron al comenzar la Revolución Rusa.
LA MÁXIMA EXPRESIÓN DE FABERGE
Las piezas de
Fabergé no dejan de llamar la atención, por algo sus
creaciones formaron parte de la Exposición Panrusa de
Moscú en 1882, donde recibieron múltiples
reconocimientos de la Corte Imperial Rusa y de muchas
otras monarquías europeas. Sus huevos de Pascua de
oro y esmalte son objeto del deseo de muchos
coleccionistas. Desde la Segunda Guerra Mundial han
salido a subasta seis de estas obras de arte, y una de
ellas, el "Winter Egg", que se creía perdido hasta 1984,
alcanzó el récord de cinco millones 600 mil dólares.
Se cuenta que a
pesar de la exquisitez y espectacularidad de sus obras,
Fabergé era una persona tímida e introvertida, que
hablaba poco y era muy celoso de su trabajo. Le
disgustaba que vieran sus joyas antes de terminarlas.
Nacido el 30 de mayo de 1846 en San Petersburgo, Fabergé
pasó en 1870 a ser responsable de la empresa familiar de
joyería, con una excelente reputación como diseñador.
Para sus diseños,
con estilos que iban del ruso antiguo, al griego,
renacentista, barroco, Art Nouveau, naturalista o
caricaturesco, trabajaba con piedras preciosas, semi
preciosas y metales, cuya máxima expresión se refleja en
los huevos de Pascua, piezas que en su interior
resguardaban algún obsequio, la mayoría réplicas en
miniatura de una de las pertenencias de los zares.
La fabricación de cada una de las piezas se mantenía en
el más estricto secreto, ocultando los detalles incluso
a quien ordenaba la creación. Ese detalle la hacía más
deseable y que aumentara el aprecio, dándole la
connotación de objetos encantados.
"En una ocasión
Fabergé se acercó al Zar Nicolás II en una reunión y le
comentó que ese año haría un huevo especial. El Zar le
pidió detalles, pero el orfebre le dijo que sería una
sorpresa", relata el fundador de Fine Arts. "Dicen que
el Zar estaba muy intrigado e inquieto por la curiosidad
de saber cómo sería la pieza. Fue tan grande el deseo
que no resistió y fue al taller de Fabergé para tratar
de verlo. "Cuando lo vio al abrir la puerta,
Fabergé se lanzó literalmente por los aires y como pudo
y con lo que tuvo a la mano cubrió su mesa de trabajo y
le pidió al histórico Zar que se retirara. Por fin llegó
el día y el orfebre entregó al Zar un huevo
conmemorativo al tercer centenario de Rusia. Nicolás
quedó en extremo complacido por la belleza infinita de
esa obra".
Un anillo que
perteneció a Pedro el Grande y que luce un asombroso
diamante verde, artículos que pertenecieron a la
dinastía de los Romanov, una colección de libros
litúrgicos, un plato de la vajilla que a diario usaba
Catalina la Grande, también pueden ser apreciados en
esta muestra.
Tuve un sentimiento muy intenso y
encontrado cuando me notificaron de la herencia -relata
Novelo-, estaba conmovido por la decisión de Charles,
pero también sabía que además de haberme legado una
grandísima responsabilidad, había dejado estos tesoros
históricos a la persona indicada.
Fuimos grandes
amigos, sostiene aunque declina comentar más detalles,
lo que le agrega un ingrediente intrigante de cierto
misticismo a esta historia que parece de fantasía, un
cuento de hadas por el que un día del año 1992 le cambió
la vida a Freddy Novelo.
Habrá muchos que vean esta
colección como "bagatela", pero para otros no hay dinero
suficiente para cubrir el valor histórico y pagar por la
belleza de estos objetos y la magia infinita que guarda
cada uno de ellos, afirma Novelo, convencido de que no
hay valor monetario que pueda asignársele a este legado.
Por Tomás Martín / Especial Notimex
NTX/TAM
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