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Creados en Oro, plata,
platino y con incrustaciones
de zafiros, rubíes,
esmeraldas, diamantes y los
más
refinados esmaltes, que con
diseños rococó y orientales
dieron toda la sofisticación
a estas creaciones de Carl
Fabergé para su mejor
cliente, la familia Romanov.
Estos huevos son pequeños testimonios del arte y la historia de Rusia,
también se crearon huevos
conmemorativos de la coronación del zar Nicolás, de la inauguración del Ferrocarril
Transiberiano y de
aniversarios reales. Entre los huevos semi-imperiales
se encuentra el “Blue Winter Egg” Huevo del
Invierno Azul propiedad
del Yucateco y coleccionista
de Arte, Freddy Novelo. La joya
tiene entre sus
peculiaridades el de poseer en
su interior un ave fénix
creada en oro de 24 quilates
parada sobre
una almohadilla de
lápiz lázuli.
Durante una de sus curadurias se
encontraron escondidos en su
interior 1753 zafiros los
cuales se cree que Carl
Fabergé guardó para poder
sacarlos de Rusia en 1918.
Según
la mitología egipcia el ave
fénix se quemó en su nido y
volvió a renacer más tarde a
partir del huevo que lo
había creado en un
principio, es así que
fabergé creó un huevo de
pascua inspirado en esa
mitología.
En Rusia el ave fénix es considerada como símbolo de
riqueza, grandeza y poder.
Otro de los huevos
semi-imperiales es él
“
Petitte Swan Egg” El huevo
del pequeño Cisne que es
propiedad de la familia
Shuermann.
Entre las particularidades de esta obra se encuentran un cisne creado en su totalidad de oro y
diamantes con un mecanismo de cuerda, que al abrir el huevo sale moviendo sus alas con tal fineza que parece que realiza lo movimientos de un ave real.
El cisne es considerado en Rusia como símbolo de tradición
familiar y unión
matrimonial.
Los diseños de estos huevos solían inspirarse en obras de
arte que el orfebre veía en
sus viajes o en el Museo del
Ermitage.
La costumbre de regalar huevos al inicio de la primavera es muy antigua.
En numerosas culturas los
huevos son símbolos de
fecundidad, de renacer y
sobre todo símbolo de
bondad. En algunas culturas
el
huevo representa los 4 elementos de la vida. La cáscara (tierra) la
membrana (aire) la clara
(agua) y la yema (fuego).
En la historia se han hecho famosos muchos
Huevos de Pascua,
algunos por la enormidad de su tamaño, otros por su
originalidad. En la Francia del siglo XVI hizo furor la costumbre dedecorar los huevos de primavera y los más famosos artistas de la época
compitieron en hacer los más
bellos diseños.
Madame Du
Barry recibió en una ocasión
un huevo obsequiado por Luis
XV que estaba
completamente recubierto de
oro.
El mismo rey distribuía
entre sus cortesanos huevos
pintados o grabados.
Del mismo modo durante la
Revolución Francesa, se
ofrecían en el pueblo, entre
las amistades, huevos que
encerraban figuras
significativas de esos
tiempos trágicos.
Bajo el Imperio napoleónico
se ofrecían a las elegantes
ciudadanas huevos de azúcar,
adornados con flores
y guarnecidos de golosinasEn
la corte de los zares, la
costumbre seguía vigente a
finales del siglo
XIX, pero el orfebre Carl
Fabergé prefirió
hacer más duraderas sus
creaciones trabajando estas
piezas con oro,
diamantes y piedras
preciosas.
Los huevos de pascua Fabergé
son más que una lujosa
recreación de
una antigua costumbre rusa.
La historia de los huevos Fabergé comienza en 1884 cuando el zar
Alejandro III regala una de estas creaciones a su mujer la
zarina María en la época de Pascua, la fiesta más importante del
calendario de la Iglesia Ortodoxa rusa, la cual se celebraba
intercambiando huevos y tres besos. La pieza gustó tanto a la
esposa del zar que se decidió que Fabergé crearía un
regalo cada año para la zarina y tendría la forma de huevo y contendría
en su interior una sorpresa.
La calidad de los materiales, la
investigación de las técnicas de la orfebrería y la exquisitez
fueron siempre primordiales para la casa Fabergé. En la
elaboración de la "cáscara" de los huevos se emplearon una gran
variedad de metales: oro, plata, cobre, níquel y paladio,
combinados en proporciones variables para conseguir diferentes
colores.

Como elementos decorativos,
utilizaba piedras preciosas y semi preciosas engarzadas. Las
técnicas del esmalte translúcido que Fabergé había aprendido en
París y Florencia llegó a su vida mas tarde, obteniendo el
joyero más de 140 tonos creados para la realización de dichas
obras de arte.
También utilizaba una técnica que ya era conocida por los orfebres del
siglo XVIII y que consistía en tintar la obra terminada
utilizando piedra y esmalte. Fue también frecuente el empleo del guilloche, un tratamiento de la superficie que produce estrías y ondas
en el diseño mediante la mano o una máquina. Algunos huevos tenían
mecanismos.Esta costumbre se mantuvo viva por la casa Fabergé por once años, hasta
la muerte del zar Alejandro III, y se continuó durante el
reinado de su hijo, el zar Nicolás II.
Sólo seis huevos "imperiales" y tres “
semi- imperiales” han salido
a subasta desde la segunda guerra mundial y
fueron memorables todos por los precios que alcanzaron en su venta.
En febrero del 2004 la famosa colección de 9 huevos de pascua Fabergé pertenecientes a la familia Forbes se vendió al
magnate petrolero ruso Viktor Vekselberg que
los adquirió por más 90 millones de dólares, meses antes de que la casa
Sotheby's los subastara en la ciudad de Nueva York.
Estas joyas, testigos de la decadencia de los zares, son
ejemplos últimos de una forma de vida. Pequeños triunfos del talento empresarial de Peter Carl
Fabergé y del talento creativo de su taller. Innovación,
exclusividad, y obsesión por el detalle. Con la Casa Fabergé
la orfebrería abandonó su papel secundario para entrar en la
casa del Arte.
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La
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FABERGÉ
EXHIBITION TOUR
2008 / 2009
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