FREDDY NOVELO

Sr. Freddy Novelo
Catedrático Honorario en Historia del Arte
Universidad Estatal de Rusia de Ciencias Humanas.

 

Años antes de la Revolución Rusa, San Petersburgo fue testigo de una revolución diferente.  Desde su taller, Peter Carl Fabergé iba a transformar para siempre el mundo de la joyería y el arte creando piezas únicas.  Siglos después, Fabergé sigue siendo el capricho de unos pocos.  Carl Fabergé, nació en Rusia en 1846.  En 1866 se establece de manera independiente y, con 24 años, hereda el taller de joyería de su padre en San Petersburgo, dirigiéndolo durante 10 años.  Las piezas producidas en esta década se distinguían demasiado de las de los demás joyeros de la época. 

Los 56 huevos Imperiales de Fabergé y 23 semi-imperiales son joyas únicas nacidas en el taller de un joyero de San Petersburgo, fruto del capricho de un zar decadente y que más de un siglo después, se han convertido en sinónimo del lujo extremo.  Creados en oro, plata, platino y con incrustaciones de zafiros, rubíes, esmeraldas, diamantes y los más refinados esmaltes, que con diseños rococó y orientales dieron toda la sofisticación a estas creaciones de Carl Fabergé para su mejor cliente, la familia Romanov. 

La historia de los huevos Fabergé comienza en 1884 cuando el Zar Alejandro III regala una de estas creaciones a su mujer la Zarina María en la época de Pascua, la fiesta más importante del calendario de la iglesia ortodoxa rusa, la cual se celebraba intercambiando huevos y tres besos.  La pieza gustó tanto a la esposa del zar que se decidió que Fabergé crearía un regalo cada año para la zarina y tendría la forma de huevo y contendría en su interior una sorpresa.
 
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